Retro-reseña: Undertale

Undertale básicamente es un juego que tiene una historia simple. En el mundo existen 2 razas: humanos y monstruos. Hubo una guerra y los monstruos quedaron atrapados bajo el monte Ebott. Años mas tarde cae un niño dentro del monte, ahí comienza el juego.

A diferencia de muchos juegos de hoy en día con tramas enrevesadas, que traen los JRPJ donde una trama desarrolla una sub-trama a otra sub-trama. Acá solamente te dicen que hagas algo y listo, lo haces.
Lo que hace hermoso a este juego es la suma total de sus partes. Estamos claros de que usa mucha de la nostalgia que tenemos por mother, pero lo iguala y por momentos lo mejora.

Sus personajes derrochan tanto carisma y personalidad, que fácilmente puedes llegar a encontrar parecido con tus amigos en la vida real, pero no solo desde el sentido cómico, sino también desde el afectuoso: te llaman para saber cómo estas, compartes con ellos, sabes donde viven y como viven. Ahora se me vienen a la cabeza 2 personajes, Toriel y Papyrus.

Creo que jamás he visto un personaje como Toriel, que se preocupa por ti y no quiere que te sientas sola, cuando llegas a un punto y te enfrentas a ella te duele, ya que es el personaje que tomo el rol de madre y se siente ese afecto, se siente ese amor. Cuando pelean, y ganas, lo sientes más como una derrota por no saber medir tus actos.

Luego tenemos a Papyrus. Él simplemente es genial, es el amigo que nos gustaría tener en la vida real. Se preocupa por nosotros, nos llama para saber cómo estamos o para contarnos estupideces, al punto en que Sans pasa rato echándote miedo con que su hermano solo quiere asesinarte pero cuando lo conoces, él solo quiere ser tu amigo. Pasa completamente por alto que eres un humano y todo termina con la frase “a que mi hermano es guay”.

Esas son las emociones que faltan en los videojuegos actuales y Undertale las muestra en tan solo 8 horas, contra otros que dan más de veinte horas de juego y no logran presentar ni 2 personajes tan entrañables como ellos.

Su sistema de combate es básico pero se agradece, es novedoso. Es una lucha en la cual tú dañas el alma del otro hasta darle fin; pero junto con el sistema de combate viene el sistema de karma. Cuando asesinas a alguien simplemente se va, nunca lo volverás a ver, e inclusive llega producir dolor ver como su ser querido pierde las ganas de vivir junto a su perdida. Cuando son personajes importantes hasta tú como jugador sientes la perdida de ellos, pero junto con esto viene otra nueva opción del combate: conversar. El juego jamás te explica cómo usar esta opción y qué es lo que debes hacer, pero conversar con los personajes es genial. Ves que cada personaje es único y tampoco tienen tantas ganas de pelear, pero solo lo hacen porque somos humanos, deben hacerlo. Al usar esta práctica te darás cuenta que cada vez conocerás a alguien nuevo y su historia, olvidando que son simples pixeles se ven como si fueran reales.

Undertale es un juego hermoso. Toby Fox logro mucho él solo. Logro que volviera a sentir esa emoción por un videojuego: dudar al momento de tomar una decisión y arrepentimiento cuando esta está tomada. De todas formas, el juego me produce una gran conflicto entre lo que siento y lo que creo. Undertale es un juego que debe jugarse una sola vez para que esta historia sea tu historia.

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