Licorice Pizza: una liviana historia de amor de los ‘70

Camas de agua, falta de petróleo, la llegada del pinball y la Guerra de Vietnam son tópicos que expelen ese aroma especial y característico que posee el comienzo de la década de los ´70. Una época en donde, a diferencia de la actual, no existían las redes sociales que facilitan mucho el hecho de conseguir una pareja amorosa. No, en ese tiempo debías tener la valentía y la personalidad de hablarle a esa chica o chico que te gustaba, además de invitar a la persona a salir o llamar por teléfono (si es que tenías) para así comenzar una linda historia de amor.

Si hay alguna película que logra captar dentro de su historia las características antes mencionadas, esa es Licorice Pizza, uno de los 10 largometrajes nominados a mejor película en los premios Oscar 2022, además de cosechar buenas criticas a lo largo de todo el mundo. No obstante, a pesar de ser una buena cinta, puede que los fanáticos del cineasta que está detrás de este proyecto queden algo decepcionados.

Antes de comenzar agradecemos a Andes Films por entregarnos la oportunidad de ver de manera anticipada la película

Sinopsis

Licorice Pizza es una película dirigida y escrita por el destacado director Paul Thomas Anderson, conocido por alabados filmes como Magnolia, Boogie Nights, The Master, There Will Be Blood, entre otros trabajos. Está protagonizada por los actores Alana Haim y el debutante Cooper Hoffman, además de las participaciones estelares de Sean Penn, Bradley Cooper y el músico Tom Waits.

La cinta narra la historia de Alana, una chica de 25 años que tiene trabajos esporádicos, y Gary, un chico de 15 años quien es actor y que tiene un gran olfato para los negocios. Ambos se relacionarán debido a que Gary está enamorado de Alana, pero ella no está interesada en una relación con él debido a la diferencia de edad, sin embargo, acuerdan ser amigos y esto los llevará a vivir múltiples aventuras con las empresas que desarrollarán en conjunto.

Crítica

A pesar de tener unos actores poco conocidos en el papel de los protagonistas, el director sabe sacarles mucho el partido y dirigirlos de tal modo que puedan lucirse dentro de cada una de las escenas. Tampoco es que tengan partes que les exijan mucho o algún monologo sumamente destacado, sin embargo, logran interpretar a la perfección lo que requiere la película y transmitir esas emociones juveniles tan características de la edad que representan.

No obstante, no todo el mérito es del director en este apartado dado que el gran trabajo lo realizan los propios Alana y Cooper (hijo este último del fallecido Philip Seymour Hoffman) quienes tienen una increíble química en cada una de las escenas. Si bien Cooper hace un gran trabajo representando a la perfección a un adolescente simpático, carismático y arriesgado, es Alana quien se roba el filme mostrando a una veinteañera con un constante conflicto con su familia, con el mundo laboral y con el hecho de tener amigos menores que ella. Su performance es muy destacada ya que logra mostrar esas emociones contenidas que tiene y expresarlas poco a poco a lo largo de la historia. Al mismo tiempo, en distintas escenas logra adaptar su actuación a la personalidad algo cambiante que tiene la protagonista.

El guion gira en torno a los temas de la amistad, el amor, el crecimiento a nivel personal y emocional, además de ese sentimiento de lealtad en donde, a pesar de que haya un conflicto entre dos personas y estas peleen, siempre estarán la una para la otra, inclusive en sus peores momentos de la vida. Si bien el desarrollo de los personajes secundarios se deja de lado ya que son más incidentales que cualquier otra cosa, este aspecto está muy bien llevado a cabo en ambos protagonistas quienes deberán tener una maduración. Gary por un lado debe transformarse en un adulto responsable y dejar de pensar solo en él, mientras que Alana debe aprender a soltar sus emociones y transmitir sus verdaderos sentimientos a las demás personas, cosa que la hará crecer y alejarse de sus conflictos personales.

La fotografía en su mayoría utiliza colores cálidos haciendo énfasis en los temas antes mencionados que trata el guion y también en cierto optimismo que transmiten los protagonistas. No obstante, Paul Thomas Anderson es inteligente y casi siempre sitúa de noche las escenas más cuestionables de los personajes o más potentes emocionalmente, cosa de hacer quizás un paralelismo con la oscuridad que pueden llegar a tener (o tal vez con los errores que comenten) o crear una atmosfera más intima según sea el caso.

Si bien la película está contextualizada en la época de la Guerra de Vietnam y de los dramas políticos estadounidenses, esto no es lo que importa dentro de la historia y solo sirve en ocasiones para hacer avanzar el argumento. Por lo mismo, el largometraje se aleja un poco de la estética y el tipo de cine de la época en que se sitúa la historia que era más contracultural e influenciado por la nouvelle vague. Lo que si es de la época es el soundtrack escogido para las escenas que incluye canciones icónicas de ese periodo como Life On Mars? de David Bowie u otros artistas como The Doors, Chuck Berry o Paul McCartney.

Es sumamente complicado encontrar un aspecto negativo de la película, más que nada porque se destaca en los aspectos más importantes que envuelven a una producción cinematográfica. El problema está en que es una película de Paul Thomas Anderson y probablemente los fanáticos de este director o al menos los que siguen su carrera esperan algo mucho más elevado y con una temática más potente, no algo tan liviano como lo es la historia de estos dos chicos. Sin embargo, hay que decir que este no es un problema del director, sino de los espectadores ya que Anderson es libre de realizar las películas que quiera y en este caso hay que agradecer porque creó una gran obra distinta a sus anteriores trabajos sobre todo en los temas que esta trata.

Conclusión

Licorice Pizza es una gran película que justifica todas las nominaciones que ha tenido en distintos eventos. Posee un gran guion, una magnifica dirección, unas actuaciones sumamente destacadas y un gran acabado en cada uno de sus aspectos técnicos. No obstante, no hay que esperar temas tan pesados como en los anteriores filmes del director ya que esto es mucho más liviano que The Master o Magnolia.

Si esperas olvidarte un poco de la pandemia e ir al cine a ver una buena película, envolverte de excelente música y disfrutar de una gran historia, esta cinta definitivamente tiene que ser tu primera opción. Si quieres ver la gran obra maestra de Paul Thomas Anderson, definitivamente quedarás con gusto a poco.

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Joaquín
Escritor de Ñoñoverso y Fanboy de DC (aunque igual me gusta Daredevil de Marvel).