Wolverine por Chris Claremont y Frank Miller

El mutante con más películas en solitario de todo el universo Marvel tuvo su primera aparición en 1974 en The Incredible Hulk # 180, luego de un tiempo aparecería integrando una renovada formación de los X-Men  en “Giant-Size X-Men # 1” y sólo 8 años después de su estreno Wolverine “golpearía una portada”. En cuatro números el autor cuyo nombre es sinónimo de los mutantes en “La Casa de las Ideas” Chris Claremont junto a un joven Frank Miller nos cuentan más de la casi centenaria historia del agente secreto canadiense, porque Logan es mucho más que un esqueleto de Adamtium y un mero fan de la cerveza, porque James es una leyenda y este es su comienzo. Aquí, ahora y sólo parta ti Ñoñoverso.cl presenta su reseña de “Wolverine” por Chris Claremont y Frank Miller.

 

 

Año 1982, Marvel pisaba fuerte en el cómic superheroico norteamericano  y ni en pesadillas veía la burbuja de los ’90 y las múltiples portadas con series cuyo nombre empezaba por X y terminaban canceladas antes de sacar los 9 números (incluso menos). 1982 y un peso pesado en la autoría mutante Chris Claremont convence a un joven prometedor Frank Miller de volcarse a una miniserie para contar más sobre la psiquis y los motivos de uno de los habitantes más famosos de la “Escuela Xavier”. Y desde Septiembre a Diciembre de aquel año sale al mercado el volumen número 1 de Wolverine.

 

Argumento

Vemos un profundo Canadá, y Wolverine va tras la pista de un oso pardo culpable del asesinato de policías montados y habitantes del lugar; restablece el orden natural y en búsqueda del verdadero responsable de la locura de la bestia, locura que fue producida por un cazador ilegal al clavarle una flecha envenenada. Luego viaja hasta el Japón para encontrar a Mariko Yashida, una heredera japonesa y el amor de su vida.

“La clave no es ganar …o perder. Es hacer el intento, podría nunca ser lo que debo, lo que quiero ser ¿Pero como lo sabré si no lo intento?.

Seguro da miedo ¿Pero cuál es la alternativa? El estancamiento…una forma más segura y terrible de morir. No físicamente, sino espiritualmente.

Un animal sabe lo que es y lo acepta. Un hombre puede saber lo que es …pero se cuestiona. Sueña. Lucha. Cambia. Crece.” Wolverine Vol. 1

Ya en Nihon nuestro protagonista se enfrenta a la legendaria tradición  del honor y el ciego respeto por los mayores que aleja a Mariko de sus brazos, a la sociedad de asesinos “La Mano“, a conocer una sensual y peligrosa mujer especialista en artes marciales llamada Yukio (y que apareció recientemente en “Deadpool 2” interpretada por la australiana Shiori Kutsuna con otro cariz de personaje) y a la dureza del milenario clan Yashida, condimentado todo esto por enfrentamientos con decenas de ninjas y guerreros de elite apareciendo entre palacios gigantescos, algo así cómo en la película “La maldición de la Flor Dorada” de Zhang Yimou (2006) que aunque es china grafica muy bien esa estética de la vastedad y épica oriental.

 

 

Un “Ronin” con garras y autorecuperación acelerada develando las antiguas tradiciones japonesas con el único fin de recuperar a su amor, eso es lo que nos quiere contar Chris Claremont con el volumen número uno recopilado íntegramente en este tomo. A eso se agrega la admiración de Chris y Frank Miller por la cultura del país del “Sol Naciente” y la mejor manera de volcarla al formato pop, obvio, agregando superheroes.

De hecho un año después Frank Miller publicará en DC la miniserie “Ronin” sobre la reencarnación de un samurai errante en un distopico futuro en una ciudad cercana a Nueva York. La dualidad que nos cuenta el “Wolvie” de Claremont es entre la bestia y el auto control oriental interno, y el externo plagado de códigos de conducta. Lo escribe con la pausa y el ritmo de un muy buen manga basado en tradiciones y mitos ya contados en occidente como los que podemos leer y ver en “El incivil maestro de ceremonias Kotsuké no Suké” dentro de la “Historia de la infamia” de Borges o en pantalla grande con “Hara-Kiri: muerte de un samurai” dirigida por Takashi Miike (2011) y  en la clásica “Siete Samurais” de Akira Kurosawa (1954) y que cuenta con varias adaptaciones posteriores.

“…Esta es la oportunidad de explorar sus antecedentes [de Wolverine], su herencia japonesa, su conflicto entre la bestia, el guerrero y el hombre, de aprender lo que lo definía…¿cuál era su verdadero yo? Presentar esta visión a Frank y ver si era algo con lo que podía identificarse y lo que podríamos usar fue el punto de partida para la historia misma” Chris Claremont. Wolverine Vol. 1.

Dibujos

El joven Miller de Ronin; Batman: Year One; The Dark Knight Returns; Daredevil: The Man without fear; 300 y Superman: Year One entre otras, antes de que pasara todo esto (o que llegue a pasar) cómo escritor o dibujante, en su primer gran paso, Wolverine. El dibujo de Frank junto a Paul Smith, se centra sobre todo en la cara del personaje que expresa y comunica sus años, el peso de una historia jamás completa, la leyenda centenaria de un ser que se divide entre su pasado y su esperanza, entre el dolor y la fe. Años más tarde será el mismo de sus Batman, Daredevil, Ronin y un largo etcétera.

Los lápices son cargados, las caras angulosas y los ojos grandes, viñetas haciendo traveling y muchos rostros identificando emociones en primer plano, ángulos medios y figuras en sombra de la mano de las tintas de Josef Rubinstein y Bob Wiacek . Esta clase de dibujo es representativa de una década, como un ejemplo y de sólo verlo se me vino a la memoria otro clásico : “Green Arrow. The Longbow Hunters” de Mike Grell.

Al final del Wolverine de Chris Claremont y Frank Miller

Hemos reseñado antes El Asombroso Spider-Man: Volviendo a casa, y con este tomo de la primera serie en solitario de Logan, encontramos coordenadas similares en lo que cabe a una muy buena expresión de su época.

Este cómic gravitara tanto en el futuro que va a ser recitado, adaptado o simplemente copiado a través del tiempo, y no solo en la colección de portadas que acompaña a esta reseña. Larry Hama y Mark Silvestri años ’90, muestran un lado más salvaje del personaje, para aclarar una página que te deje más arriba y la portada de Wolverine # 43 “Under The Skin” publicada por la desaparecida Símbolo Editorial de Argentina (una de las portadas más famosas de las series sobre el Arma X dibujada por el mismísimo Silvestri) pero no olvidan la cara cansada de “Wolvie” que es una metáfora visual de la psiquis del personaje . En los ‘2000 Mark Millar y John Romita Jr. nos traen “Wolverine: Enemigo del Estado” esta vez regresando al Japón en busca del sobrino de Mariko Yashida, para enfrentarse finalmente a un joven mutante genio y maestro samurai ¿Muchos parecidos?.

“Soy el mejor en lo que hago, pero lo que mejor hago no es algo muy agradable” Wolverine Vol. 1.

No podía terminar la reseña sin esa frase. 104 páginas; decenas de ninjas; la muestra estilográfica de las cimientes del cómic superheroico en los ’80; el “Autor” de los cómics mutantes y creador de su epopeya Chris Claremont; los inicios de uno de los artistas que marcan las siguientes décadas del género Frank Miller; una mirada occidental a los centenarios códigos samurais y a la cultura japonesa, pero por sobre todo por ser el inicio de una leyenda: Wolverine, un cómic imperdible. Y aunque los españoles lo llaman Lobezno, y los mexicanos le decían Guepardo, por todo eso y lo demás te recomiendo Wolverine Vol. 1 por Chris Claremont y Frank Miller recopilado íntegramente en este tomo de Marvel Salvat.

Matta ne…

 

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Ben
Pin ups, cerveza, marihuana y comics, ¿dije que me gustaba la cerveza?, así, ya lo dije, eso es todo...