The Legend of Zelda: Breath of the Wild

La libertad y sentimiento de aventura de The Legend of Zelda: Breath of the Wild es un logro extraordinario. Desde el comienzo, el vasto panorama de Hyrule se abre completamente para ti, y constantemente encuentra formas de probar tu curiosidad con lugares misteriosos, complejos puzzles, y campos enemigos en donde buscar tesoros y armas. El hecho de que puedas hacer cualquiera de estas cosas a tu propio ritmo y casi nunca estar obligado a seguir la historia principal es liberador, pero la manera en que todos los sistemas del juego encajan elegantemente en este juego donde debes sobrevivir, es aun más impresionante. He estado corriendo por casi mas de 50 horas y aun quedan varios misterios por encontrar y muchos más puzzles que resolver. Quedé asombrado con el tamaño y escala de esta aventura, y frecuentemente me encuentro contando las horas para volver a jugar.

La bella, post-apocalíptica y fantástica tierra de Hyrule es el personaje principal en Breath Of The Wild. No es solo vasta, hermosa y llena de una diversidad de lugares desde campos a altas montañas, pero sigue reglas sorprendentemente realistas que te permiten crear soluciones tan intuitivas que quizás te sorprendas de que hayan funcionado. La fruta de los arboles crece, los pastos pueden quemarse, e incluso los enemigos y animales se comportan de una manera creíble, basado en las asustadizas y agresivas reacciones que he visto en el mundo. Pero lo realista no acaba allí. Cada objeto que encuentras, desde palos, manzanas, rocas y bloques metálicos, están hechos de un material, y esos materiales usualmente responden a fuerzas como fuego y magnetismo, como esperarías.

Todo lleva a una gran aventura en un mundo con el que puedes interactuar. Raramente he visto un “sandbox” de un juego de aventuras tan bien ejecutado como este. Si piensas que algo puede funcionar, usualmente lo hace, y eso me llevó a varias formas de diversión y distintas experiencias. Link necesita ropas mas cálidas para sobrevivir al frío y equipo anti-llamas junto a la volcánica Montaña de la Muerte. Es consistentemente asombroso aprender como todos estos sistemas interactuan uno con el otro mientras juegas.

 

Pero lo que eleva a Breath Of The Wild sobre el resto de los juegos de mundo abierto es su libertad pura, tanto en su estructura de misiones no-lineal, como en en tu habilidad de trepar casi cualquier superficie y viajar en cualquier dirección una vez que dejas al área inicial. Es el corazón de lo que hace a este juego de aventura verdaderamente especial y adictiva. Como muchos juegos de mundo abierto, cumple la promesa de que si lo puedes ver en la distancia, es muy probable que puedas llegar a allí. Pero aquí, el descubrir como llegar allá es lo interesante.

El planeador es fácilmente una de las herramientas más útiles en el juego debido a su versatilidad. Puedes usarlo sin esfuerzo para planear sobre lagos y cráteres, y puedes usar estos viajes largos para escanear por pistas o meditar sobre que harás luego. Desde arriba puedes ver lo que es incluso más evidente desde la tierra: cada área individual tiene su propia ecología, y sistemas construidos con altas y bajas temperaturas, altitudes grandes significan que debes tomarte el tiempo de pensar y prepárate para viajar seguramente. No tiene sentido, por ejemplo, que puedas planear a unas montañas heladas si te vas a congelar incluso antes de llegar. Ir con el equipamiento necesario hace la diferencia.

Mientras continuas incrementando la resistencia de Link y sus habilidades puedes llegar a más lugares. Pero sin importar que tan fuerte te vuelvas, el mundo siempre será más poderoso que tú. Eventos aleatorios como lluvia o tormentas ralentizan tus movimientos y peligrosos rayos pueden alcanzarte si llevas algo de metal. Además, el ciclo de día/noche ocurre constantemente, y hace grandes diferencias: la noche trae monstruos que pueden aparecer de la tierra, es más fácil ver algunas plantas, y otros secretos que puedes descubrir. Estos son constantes recordatorios de que siempre estas a la merced del mundo.

En los momentos de paz y quietud puedes escuchar piezas de música que se sincronizan con la velocidad de tu aventura, cambiando de melodías en piano a sonidos de la vida salvaje alrededor tuyo. En el fondo, el arte inspirado en un estilo animé es colorido, vivo, y bellamente animado, pero viene con el costo de cortos momentos de bajo “frame-rate” que son más notorios cuando juegas en el modo TV de la Switch, donde renderiza a 900p, y cuando hay muchos efectos de partículas físicas alrededor de la pantalla. Los problemas son menos frecuentes jugando en la versión portátil en el modo 720p, pero sin importar donde se juegue los problemas de rendimiento nunca son significativos.

Tensas batallas contra jefes aun más grandes que antes son aun algo destacado en los juegos de Zelda, y Breath Of The Wild presenta difíciles encuentros desde un comienzo.

En conclusión, The Legend Of Zelda: Breath Of The Wild es extraordinario en su diseño de mundo abierto y un juego que re-inventa una franquicia de 30 años de vida. Presenta un gran mundo lleno de misterio y millones de cosas frente a ti que imploran ser exploradas. He tenido tantas aventuras en Breath Of The Wild, y cada una tiene una historia única detrás de lo que me llevó allí, haciéndolas historias sobre historias. Incluso después de haber jugado por más de 50 horas buscando en los rincones de Hyrule, aun así me encuentro con cosas que no he visto antes. Fácilmente jugaré 50 o hasta 100 horas más tratando de explorar más momentos fascinantes.

Nota: 10/10

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El Profesor
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