The Crown: Larga vida a la reina

Durante estos días se realizó la entrega de los globos de oro, Internet no estaba indiferente frente a estos premios, pues se hablaba mucho de que Game of Thrones debería ganar (otra vez) como mejor serie de drama, pero una producción inglesa exclusiva de Netflix salió ganadora y con el premio adicional de mejor actriz de drama para Claire Foy.

The Crown es una serie de Netflix que sigue la vida de Elizabeth II la actual reina de Inglaterra, comenzando desde su matrimonio con el Príncipe Philip y toda la lucha, problemas, discusiones, divisiones, deberes que conlleva ser la monarca en una época post segunda guerra mundial.

 

La historia nos presenta una Elizabeth que debe buscar su lugar en medio de tiempos difíciles para su nación, demostrar que es apta para la monarquía, su matrimonio, su familia y el pueblo. La serie se presenta de una forma episódica con subtramas que suman al termino de los 10 capítulos que conforman esta joya, algunas divertidas y otras con peso dramático/doloroso para quien la mira. Los personajes están humanizados, es la historia del corazón de una familia, de una joven que debe asumir responsabilidades a una edad muy temprana y como se relacionara con todo lo que llegará junto a la corona, incluso es una historia de Inglaterra post guerra. Quita la máscara de la realeza, muestra su lado más humano, el dolor, las diferentes historias que solo nos llevan a preguntar ¿Cuál es el propósito de la corona?

Las actuaciones son notables para cada uno de los personajes, desde el Winston Churchill de John Lithgow hasta Peter Townsend por parte de Ben Miles, cada personaje te lo crees, cada uno tiene tantos matices e historias que afectan de una forma u otra la reina y al espectador. A niveles técnicos no tiene nada que envidiar de las grandes producciones, cada toma es arte, el vestuario es magníficamente detallista, la ambientación está bien lograda, el tema central podría escucharlo por horas, es una pieza corta pero intensa que viene de la mente de Hans Zimmer, el resto del soundtrack es notable y se mantiene en la misma temática, pero este pertenece a Rupert Gregson-Williams. Las localizaciones dejan boquiabierto a cualquiera y el trabajo de guion es dinámico, efectivo, divertido, dramático e inmersivo.

La serie es una grata sorpresa con un equipo dedicado, con guiones de Peter Morgan (conocido por Frost/Nixon, The Queen, Rush, The last King of Scotland), se vuelve una experiencia inolvidable, te hace indagar en la historia de la reina y los sucesos que se relatan, te deja con ganas de una segunda temporada, quieres compartirla con todo el mundo, volver al corazón de la monarquía. Por esto y todo lo dicho solo puedo recomendar encarecidamente The Crown, en especial si gustas del drama, tanto político como familiar, las ambientaciones de los años 50 y los hechos históricos que llevan esta producción.

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