Fragmentado – Shyamalan está de regreso

Damas y caballeros, M. Night Shyamalan está oficialmente de vuelta. Su película de 2015 “La Visita” sorprendió a las audiencias con un gran giro inesperado en la historia de “vayamos a la casa de la abuela”, y con Fragmentado o Split en inglés , Shyamalan ha reafirmado su status como director de este tipo de películas. Vas a escuchar mucho sobre la sorpresa del final, es Shyamalan después de todo, pero hazte un favor y no busques la revelación, porque la película es mucho más que eso.

Los momentos finales del film te darán un sentimiento de total desconcierto que satisfará a los fans del trabajo de este director, es esencialmente una tremenda película sobre las personas que han sufrido traumas y la fuerza que les brinda.

Como el título lo sugiere, la película se centra alrededor de James McAvoy como un joven hombre, Kevin, que sufre de Trastorno de Identidad Disociativa, o como es referido, una identidad fragmentada – 23 identidades, para ser exacto. Pero mientras aprendemos a lo largo de la película, hay una identidad número 24 que amenaza con emerger llamada “La Bestia”.

Fragmentado está dividida en tres narrativas. La primera, que es la línea central de la película, sigue la abducción de tres niñas adolescentes por parte de las personalidades atormentadas de McAvoy. La segunda sigue la relación entre los personajes de McAvoy y su psiquiatra la Dra. Fletcher (Betty Buckley), que se apresura en decir que su paciente está demostrando graves problemas de inestabilidad a pesar de su largo progreso. La tercera, y esta es importante, sigue a Casey (Anya Taylor-Joy), una de las niñas secuestradas por Kevin, en flashbacks de su niñez en donde su padre le enseñó como sobrevivir y su tío le muestra una realidad de vida muy siniestra.

La mayoría de la película es un thriller con las tres niñas intentando escapar de su confinamiento mientras la Dra. Fletcher intenta descubrir que tan lejos Kevin se ha desviado y con que personalidad está tratando. La película probablemente llamará la atención por su demostración de enfermedades mentales y abuso, pero esas posibles quejas pasan por alto el hecho de que el film trata a todas sus víctimas, con tremenda afección.

Las niñas son inteligentes desde el inicio. Toman desiciones que cualquiera de nosotros hubiera tomado, proactivamente buscando escapar con un espíritu luchador, y ocasionalmente, un ingenio intuitivo. Es fácil juzgar a personajes ficticios, pero en ningun punto alguna de ellas hace una desición estúpida, y en su mayoría es un thriller en donde alentamos a las jóvenes mujeres para que logren escapar.

Pero Kevin, y Patricia, y Dennis, y todas las demás personalidades dentro de él son, sin esperarlo, muy compasivas; cada personaje dentro del otro está interpretado con delicadeza y detalle. Simplemente, una película como esta no tiene éxito sin un actor del calibre de McAvoy en el rol principal. Pero Shyamalan también hace de su parte con grandes momentos cinemáticos, siendo mi favorito la toma de 23 cepillos de dientes distintos como símbolo del trastorno de Kevin.

Debido a la habilidad de McAvoy, somos capaces de saber y empatizar con cada personalidad presentada, y Shyamalan usa esa oportunidad para lograr un efecto alternativamente divertido y emocional. En su momento, descubrimos que Casey y Kevin son dos caras de la misma moneda, cada uno cambiados por su propio trauma personal, una siendo amable y el otro peligroso. Pero el mensaje más importante es que lo que no nos mata, nos hace más fuertes; que las enfermedades mentales o las cosas que le permitirán a la sociedad marcarnos como “inferiores” puede en realidad hacernos más fuertes y mejores. Que tal si lo que nos quiebra también es lo que nos hace ser mejores?

Dicho esto, Split no está excenta de fallas. El mensaje se vuelve un poco tedioso en el tercer acto con un poco de dialogo forzado y nunca llega al nivel de horror visceral al que intenta llegar. También tiene un innecesario trato de personajes que se merecen algo mejor para el final de la película. Pero esas fallas son fáciles de perdonar gracias a una sorpresiva postura comprometedora de los personajes.

Sobre los momentos finales, no es una revelación en el sentido típico de Shyamalan, pero como mencioné antes, harás bien al no saberla antes de ver la película. Es algo bastante impresionante que hizo que la mayoría del público gritara “Qué?!!” a la pantalla, y debo admitir que no podía parar de sonreir por casi 20 minutos luego de acabada la película. Al ser Shyamalan, muchos de nosotros estamos esperando esa revelación final, pero esta es tan distinta y tan poco convencional que no hay manera de que lo veas venir.

Shyamalan está de regreso, y nos trae lo mejor de su trabajo en décadas.

La nota que le doy es un 7.5/10

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